Anatomía de un ataque de nervios Parte I: El sistema límbico

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Sonidos fluyen lentamente en mis oídos, ensordecedores mientras explotan en mi cabeza. No hay silencio en la paz. Mi mente sigue haciendo sinfonías de pensamientos engañosos.

Pensamientos, sueños y música, reproduciéndose infinitamente porque están atrapados dentro de mí cabeza.

Me abren los nervios, me están matando. Alargando todo, expandiéndose en mi interior. Mi interior está ardiendo y un fuego fluye lentamente por mis venas. Mi mente explota. Nada se siente igual, es tan fuerte que me apagan los nervios, tan fuerte que pierdo el control.

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Las emociones se arrastran lentamente en mi corazón, no sólo la mía, recojo cada señal. Inflamado y dolorido. Mi corazón sigue haciendo tragedias de cosas diminutas. Mi sistema se quema.

Sonidos, palabras y recuerdos, me atrapan, me capturan, están encerrados en mi cabeza.

Me abren los nervios y me muestran la verdad a la fuerza. Mi cuerpo está completamente agotado y da riendas sueltas a que prosperen las emociones ya olvidadas. Adiós “control”.

Siento más dolor, mi sistema me fuerza a ver lo que no quería ver. Un juego mental por temor a lo que me he convertido.

Y nada se siente igual, mientras mi cuerpo se apaga, veo señales que no puedo definir. Pero me están mostrando la verdad por la fuerza. Mi cuerpo está completamente agotado. Adiós “control”… Adiós “ilusión”