Confieso que he escrito...

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Cuando escribo, me gusta creer que soy original al hacerlo, original lo que plasmo en el papel… digamos que de todo lo que he escrito en lo que va de mi vida, solo el 40% esta disponible para el público en este diseque humilde blog, en algunas publicaciones dando vueltas, en mis dos libros publicados hasta la fecha, blah blah.
Entonces el otro 60%, que no esta disponible para público en general – bueh, para ningún público – se encuentra en espera de tener alguna sacudida de polvo. Soy algo desorganizado, pero en el caos encuentro orden. Una vez escribí un cuento, que no me gustó el final, así que hice una secuela y luego hice una tercera parte, luego una cuarta y seguí hasta una séptima, cuando caí en la cuenta, tenía una novela. Cuatro son ejemplos de esto, y una de ellas es Saga Centinelas.

Jamás digo que si, jamás digo que no. Hice varios amagues de publicación, pero siempre estaba la vocecita en mi interior que me decía que las revisiones no eran suficientes, que faltaba una más. He llegado a tener cinco cuadernos de la primera de ellas, no, no me gusta depender de medios electrónicos para escribir, aunque sé que hubiera sido más fácil. Los poemas (o intentos) son más fáciles, muchos de ellos ya tienen puntos finales totalmente irrevocables, por lo que su publicación es más fácil para mi fuerza de voluntad.

Y ahora vuelvo a lo referente a la originalidad, debido a que mis escritos pasan mucho tiempo durmiendo en nubes y laureles, siempre llega otro para hacerlos refutar en su calificación de “original”. ¿Me explico? La mayoría no son tan originales, auténticos, únicos o insólitos, que viene alguien y hace exactamente lo mismo… en el mismo sentido o idea, no literalmente claro. Por ejemplo, el intento de poema “Difícil no”, resultó extrañamente parecido a una canción que fue lanzada en el 2006, así también hay una película que salió a principios del 2008, que es muy parecido el argumento, salvo la diferencia de sexos, a una novela escrita en el 2006.

Y cómo nunca vieron la luz, no puedo decir “Yo lo pensé primero”, porque testigos no tengo, y las fechas que borroneadas circulan por mis cuadernos bien pudieron haber sido puestos hoy. Así que quiero hacer algo para desarrollar un poco de originalidad, leer más para desarrollar imaginación, buscar alguna fuente muy fuerte de inspiración (¿El amor?)… o sino, deberé conformarme con los toques originales de estilo que pudiera tener.