Crónicas de un amor temporal II: ese día

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Era un día distinto, había algo percibiendose en el aire. Los dos lo sentíamos. Los humores de días anteriores habían disminuidos, quizás era muy temprano para hablarnos y el mal humor mañanero nos jugó en contra.
El hecho es que algo se rompió, quizás por fin entendimos que era solo “algo del momento”. Igualmente, los dos teníamos bien presente que no estábamos destinados a durar mucho tiempo. Aunque para mi, nada es “algo del momento”… Para mi, siempre y cada pequeña cosa, es algo grande e importante porque ocupan un lugar que siempre nos acompañara a todos lados, que siempre tendremos presente, aunque sea como recuerdo.
Pero nuestra historia recién está comenzando, y un tropezón no es caída.

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