De relaciones y otras hierbas

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Era nuevo en la ciudad, nuevo en el trabajo, nuevo para la gente. No era la primera vez que me tocaba vivir esa situación, de hecho es la tercera vez.
Pero esta vez era distinto, esta vez seria el definitivo, al menos por algunos años. Lo sabia y estaba decidido a caminar solo.
Pero a lo largo del trayecto, descubrí gente que estaba en la misma, gente con la cual, literalmente, me arrastre durante meses para llegar a donde hoy estamos.
Y sin embargo, como siempre, algo parecía faltarme. Llego ella en ese momento y se convirtió en mi confidente un buen tiempo, fue más por necesidad que por otra cosa. Ella me abrió miles de puertas, puertas que estoy seguro jamás las abriría solo.
Luego llegó él, como para sastifacer ese deseo oculto y tan antiguo como la humanidad (?). Fue algo lindo mientras duro. Pero no era lo que necesitaba, no. Fue un juego, un experimento. Después de todo, no hice ningún mal a nadie.
De un conocido al otro, a este, a aquél, me fui fundiendo en la sociedad. Hice un gran grupo de amigos que llenaron esos vacíos de faltas sociales. Pero solo parecen estar para eso, para la noche y sus ofrecimientos. Todavia están en prueba. Y vaya que sí los pruebo!!
Esta esa que dice ser mi hermana. En solo dos semanas se convirtió en todo para mi, nos contábamos todos. Hasta de sus duda sobre su sexualidad hasta las aventuras que tenia con jefe. Pero para seguir avanzando en su profesionalismo, tuvo que irse. Y no depende de ella regresar, como buena verde con alma vendida al Estado, si no lo sabré yo!
Y las vueltas de la vida me llevaron a vos, que ya me sacaste en cara que te mentí para sacarte conversación. No sé qué vi en vos, quizás hay alguna clase de atracción química oculta muy profundamente, vos también lo sabes. Seguimos hablando de todo, menos de eso, es algo que queremos evitar pero eventualmente va a salir a luz. Ya te lo negué una vez estando a la defensiva, la proxima seré yo quién dé el primer golpe.

Estás, estoy, estamos en eso. Veremos.