Desde alguna nube y esa estrella

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El hombre propone y Dios dispone, nosotros propusimos y Dios no dispuso. Siempre he estado a tu lado, de alguna manera. Pero esta vez te fuiste a donde no puedo acompañarte (no a mi disposición).

Tu ausencia se siente demasiado, no es para menos. No hay remedio para este dolor, nada sirve como consuelo. Siempre tenías una respuesta para esos problemas de difícil solución. Siempre con esa palabra justa. Me faltarán tus buenos consejos para romper los obstáculos.

En mayor parte, soy lo que soy, gracias a vos. Eres mi ejemplo a seguir. Intento comprender, pero no puedo y no podré. Quizás el tiempo me quite estás ganas de gritarte “¡Papá!” y de llorar cuando te recuerdo.

Mi alma y mi corazón se visten de luto. Para poder seguir adelante, ahora con un ángel dorado. Solo me queda saber que desde aquélla gran nube y desde esta naciente estrella luminosa, estás guiándonos, ahora y como siempre, papá.-

—- Estoy mal, así que no esperen más. Nadie diga que me comprende, porque no creo. Gracias igual —-