Mi vida, mi mundo

separator

Suena la alarma, la apago, me quedó cinco minutos mirando al techo. Ruego a los dioses por fuerza de voluntad para levantarme. Miro por la ventana, cielo nublado y algunos relámpagos lo iluminan por segundos.

Salgo sin paraguas. Una cuadra y empieza el agua a chocar furiosa contra todo. Llego a la parada de colectivo empapado. No me gusta usar paraguas, ni siquiera tengo… pero siempre que llueve digo que me tengo que comprar uno.

El reloj marca las 0500 am. El colectivo que no viene. No hay espera que me desespere más. Llega, subo, “buen día, el mínimo por favor” le digo al chófer que siempre están con cara de pocos amigos. Paso la Sube y voy al último asiento con la ventanilla abierta, me pongo los auriculares y dejo la mente en blanco. El colectivo siempre va vacío… o tres, cuatro pasajeros más.

No pasan ni cinco minutos y ya me tengo que bajar. Un mecánico traqueteo me advierte que el tren ya se fue, lo bueno es que siempre viene otro atrás. Cinco estaciones y llego. Toca caminar dos cuadras antes de llegar, mis ojos se humedecen dejando que las lágrimas se mezclen con la lluvia.

Hoy lo que importa es que ya ha pasado 365 días, un año. Un año de altibajos, de inseguridades, de miedos, de soledad. Pero ahora es ahora, el pasado ya quedó atrás. Ya dejé de pensar en el error que cometí el día tanto de tal mes. No puedo resolver sistemas imposibles.

Cambié por dentro más de lo que quisiera, aunque no creo ser mejor persona de lo que era antes. Ahora veo todo más claro. Soy más experimentado. Es mi vida.

En este año, empezamos con un viejo amor de épocas de los dinosaurios, que solo fue un juego. Una vieja amistad que terminó en nada. Un nuevo amor que resultó otra más del montón… aunque esta vez le puse más ganas que muchas veces anteriores. Quería ponerme serio. Pero mi mundo no fue suficiente para ella, lo detuve todo para que se vaya a la luna.

Ya sabemos que no todo el mundo es perfecto y, por supuesto, yo menos. Pues entonces se acabó permitir comentarios que duelan y poner a los demás por delante de mis necesidades porque yo soy el dueño de mi vida y si no me cuidas a mi mismo, ¿quién lo va a hacer?